Hay frases que no te prometen que todo vaya a salir bien. Solo te recuerdan que todavía no estás completamente apagado.
Camus escribió que, en medio del invierno, aprendió por fin que había en él un verano invencible. La frase no me suena a optimismo de taza. Me suena a esa pequeña reserva de calor que uno conserva incluso cuando lleva demasiado tiempo funcionando con el piloto automático.
Ese verano no tiene por qué ser alegría permanente. Puede ser una conversación, una canción, una ciudad a la que todavía quieres volver o la capacidad absurda de seguir haciendo preguntas cuando sería más cómodo no pensar.
Quizá resistir no consista en estar entero, sino en proteger esa parte que todavía no se ha rendido.
¿Qué queda encendido en ti cuando todo alrededor parece invierno?
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