A veces no necesitas cambiar de vida; necesitas dejar de repetirla

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Esta no la dijo Nietzsche, ni Camus, ni ningún señor con busto de mármol. Esta es mía. Y ya veremos si eso la hace más peligrosa o simplemente más difícil de vender.

A veces creemos que necesitamos cambiarlo todo: de ciudad, de trabajo, de gente, de versión de nosotros mismos. Pero quizá el problema no sea la vida entera, sino el bucle que repetimos dentro de ella.

La misma excusa con distinto calendario. La misma queja con otra camiseta. La misma puerta a la que llamamos esperando que, por cansancio, un día se convierta en otra.

Dejar de repetir no siempre exige una revolución. A veces basta con no contestar igual, no volver al mismo sitio o hacer por fin esa cosa pequeña que llevas meses posponiendo.

¿Qué patrón te gustaría dejar de repetir?


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